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Durante julio y agosto los españoles disfrutamos de unas merecidas vacaciones, pero también es la época en la que hay más turistas, las playas se abarrotan de toallas, las principales ciudades rebosan de viajeros, e incluso los parajes naturales más recónditos están congestionados de excursionistas.

Pero en el otro lado del Atlántico, en América del Sur, entre los meses de mayo y octubre, empieza el otoño y con él la temporada baja, cae la demanda y los precios pueden ser hasta un 40% más baratos en hoteles, los vuelos suelen ser más económicos y se encuentran más ofertas en general. Viajar, ahora, a Sudamérica, tiene muchas ventajas, las temperaturas son todavía agradables y hay suficiente luz de día para aprovechar el día. Además, no hay porque renunciar a playas paradisíacas, solo hay que buscar y consultar la época de huracanes.

6 destinos

Buenos Aires (Argentina)

Vista de la ciudad de Buenos Aires (Argentina) (theblackfatcat – iStock)

Visitar la capital de Argentina, Buenos Aires, no decepciona nunca, sea la época que sea pues posee un clima benigno todo el año para hacer turismo, siendo julio el mes más frío. Una ciudad de casi tres millones de habitantes con una extensión de 200 km2 y poseedora de 48 barrios, cada uno con su propio carácter y su propia historia en los que destacan: Puerto Madero, Palermo, Recoleta, La Boca y San Telmo, entre otros.

Arquitectónicamente es una mezcla de estilos art decó, art nouveau, neogótico, francés borbónico, y muestras de arquitectura colonial, además de modernos rascacielos y construcciones de vanguardia. Las grandes avenidas y plazas se encuentran en el centro de la ciudad, con casas señoriales y rascacielos de impresión, y en los barrios más antiguos, las calles son más estrechas y adoquinadas con lugares encantadores en los que buscar deliciosos restaurantes y pequeños comercios.

Todo el año hay gran cantidad de eventos: conciertos, museos, mercados, exposiciones, fiestas populares… y si además, añadimos una deliciosa gastronomía porteña, a precios muy asequibles, es una auténtica oportunidad visitar la localidad. No hay que dejar de probar el típico asado argentino.

Santiago de Chile (Chile)

Vista de la ciudad de Santiago de Chile desde el cerro de San Cristóbal (GerhardSaueracker / Getty Images/iStockphoto)

La capital del país vecino, Santiago de Chile, es otro de los lugares que merecen ser visitados en temporada baja, además, su moneda, el peso chileno, tiene un valor relativamente menor con respecto al euro, así que todo nos parecerá un poco más barato.

Se trata de una ciudad de contrastes, en ella coexiste una urbe moderna con otra más antigua y tradicional que se puede descubrir a pie. Las mejores vistas se obtienen desde sus dos miradores naturales: los cerros Santa Lucía y San Cristóbal. Es una ciudad inmensa y cosmopolita que se ha modernizado a pasos de gigante, posee grandes centros culturales y interesantes museos, sobre todo, en los barrios de Lastarria y Bellavista.

El barrio de Bellas Artes está lleno de pequeñas cafeterías, y en el centro, se hallan los principales monumentos y edificios de estilo colonial y republicano de la localidad. Un lugar casi imprescindibles si se viaja a Sudamérica, además, la gastronomía tradicional nos ofrece platos tan exquisitos como empanadas, el pastel de choclo y las humitas, y para beber el famoso pisco sour.

Cataratas del Iguazú

Una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, las cataratas de Iguazú (rmnunes / Getty Images/iStockphoto)

Uno de los destinos más conocidos de América Latina, son las cataratas del Iguazú, situadas sobre el río Iguazú, en el límite entre la provincia argentina de Misiones y el estado brasileño de Paraná. Es una de las Siete maravillas naturales del mundo y, en esta época, aunque las temperaturas son más frías, no hace el calor sofocante del verano, hay menos humedad y casi no hay precipitaciones con lo que es la mejor época para verlas.

Están formadas por 275 saltos, el más alto es la garganta del Diablo con 80 metros de desnivel con un ruido ensordecedor, se puede ver desde unas pasarelas que se encuentran a tan solo a 50 m. También se pueden realizar paseos en lancha bajo los saltos y caminatas por senderos. Lo más conveniente para ver las cataratas, en todo su esplendor, es pasar a ambos lados de la frontera y disfrutar de las ventajas que tiene cada país.

Salvador de Bahía (Brasil)

Centro histórico de Salvador de Bahía, Pelourinho, con grandes cuestas y edificios coloniales (PurpleImages / Getty Images)

Salvador de Bahía, la tercera ciudad más grande de Brasil, es un destino de playa que goza de un clima tropical cálido y bastante húmedo, con temperaturas altas y poco variables durante todo el año, por lo que siempre suele hacer calor, aunque durante los meses de abril a julio puede llover.

Es un buen lugar en el que disfrutar de la alegría de sus gentes, de la samba, de una gastronomía con influencias africanas y portuguesas que llenan los platos de color, especies y intensos sabores y de más 50 kilómetros de costa con playas de arena blanca y aguas cristalinas; las playas de la Ciudad Baja están bañadas por la bahía de Todos los Santos, mientras que las playas de la Ciudad Alta están bañadas por las aguas del océano Atlántico.

Además, su casco antiguo, el Pelourihno, con calles empinadas y coloridas construcciones de la época colonial portuguesa, con casonas de los siglos XVI, XVII y XVIII por lo que fue declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad.

Isla de Providencia (Colombia)

La isla de Providencia es un paraíso para pasar unas vacaciones en un paraíso casi sin turismo (DC_Colombia / Getty Images/iStockphoto)

La pequeña isla de Providencia, conocida también como Old Providence, es una isla del mar Caribe de tan solo 17km2. Es de origen volcánico y sus aguas son perfectas para la práctica del buceo y el esnórquel pues posee la tercera barrera coralina más larga del mundo, además, es un lugar idílico para relajarse en sus playas vírgenes de arena blanca, llenas de palmeras y con impresionantes aguas cristalinas.

Son unas vacaciones fantásticas durante todo el año, el promedio de temperaturas anuales varían entre 25°C y 30°C, y hay que tener en cuenta que el peso colombiano tiene un valor inferior al euro con lo que los precios son muy buenos.

Casi todas sus casas son edificaciones de madera de dos pisos, elevadas sobre pilotes y pintadas con vivos colores. Y para los turistas solo hay algunas cabañas y hoteles pequeños en los que alojarse, además de un puñado de restaurantes en los que probar pescado frito con arroz, plátanos y cangrejo. Visitar la isla ofrece una experiencia diferente.

Cuzco (Perú)

Plaza de Armas en la ciudad de Cuzco
Plaza de Armas en la ciudad de Cuzco (Meinzahn / Getty Images)

La temporada seca en Cuzco va de abril a octubre, las temperaturas bajan y puede hacer frío, pero a cambio, es el mejor momento para realizar el camino inca hacia el Machu Picchu, recorrer el valle Sagrado y visitar la ciudad de Cuzco.

Cuzco está ubicada en la cordillera de los Andes, a 3.000 metros sobre el nivel del mar, y fue la capital del Imperio inca, del que queda un gran legado histórico y arquitectónico. Entre sus calles empedradas se descubren cientos de historias de su pasado: la piedra de los doce ángulos, muros incas que forman parte de otros edificios, además de edificios de construcción inca, como el Koricancha y el palacio de Inca Roca, junto a construcciones coloniales barrocas y neoclásicas como la catedral y la iglesia de la Compañía, y la plaza de Armas, por donde discurre toda la vida de la localidad.

Para los que sufran del mal de alturas hay que tomar mate de coca o mascar hoja de coca, y para los que estén aclimatados es mejor probar un pisco sour, acompañado los platos típicos en el mercado de San Pedro: anticuchos (tipo de brocheta), pastel de choclo (maíz) y tamales (masa de maíz rellena de carnes, y otros ingredientes, envuelta en hojas vegetales y hervido).