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Las mejores terrazas interiores de Barcelona

En la ciudad hay muchos patios, terrazas y jardines donde disfrutar buena comida en paz. Esta es nuestra selección de 10 rincones

EL PRINCIPAL DE L’EIXAMPLE

Imagínate que vives en un entresuelo del Eixample de esos con un patio enorme. Más o menos eso es lo que te encontrarás en este local que además cuenta con una biblioteca, varios salones, un espacio para música… Incluso le da para albergar cenas-espectáculo llamadas ‘Espectapes’. Para comer o cenar, platos de cocina mediterránea con productos de proximidad y toques contemporáneos que se pueden compartir. Los mediodías laborables sirven un menú. Provença 286-288.

BATUAR

Otro rincón del Eixample donde huir del mundanal ruido. En este caso, se trata de un espacio muy amplio (300 metros) que da al interior de una manzana de lo más céntrica (Gran Via, Roger de Llúria, Casp y Bruc). Suelos de madera, vegetación que te transporta a otras latitudes… Aires coloniales y señoriales, en fin, muy en la línea con el resto del Hotel Cotton House, al que pertenece. Para comer, tapas mediterráneas. Gran Via de les Corts Catalanes, 670.

BONANOVA

Este clásico no ya de la zona alta sino de la ciudad (nació en 1964) tiene mucha historia. Se nota al entrar, con esa decoración de casino de pueblo modernista que te retrotae a épocas pasadas, a billares y a largas partidas de dominó. Curiosamente, la terraza es algo más moderna. Lo que permanece intocable es la cocina de mercado con un producto fresco que muchos señalan como de lo mejorcito de Barcelona. Sant Gervasi de Cassoles, 103.

WINDSOR

Un elegante remanso de paz en pleno centro de la ciudad donde disfrutar de cocina catalana contemporánea. Ubicado en los bajos de una señorial finca modernista, cuenta con una vegetación que ayuda a crear un ambiente de relax ideal para estos días que se alargan. Esta terraza tiene, además, un techo automático con un mecanismo que permite el cierre en unos segundos en caso de mal tiempo, lo que la convierte en un espacio versátil y aprovechable durante todo el año. Còrsega, 286.

JARDÍN DEL ALMA

Más que de terraza, hay que hablar de jardín. De hecho, el Hotel Alma ya tiene terraza en lo alto del edificio. Y jardín abajo. Este es otro de los oasis semi-escondidos de ese centro de Barcelona tan estresante. Este rincón cercano al paseo de Gràcia tiene una barra propia, suelo lleno de piedrecitas y una frondosidad vegetal que no verás en otros lugares (incluso alguna mesa imita el tronco de un árbol). Verde que te quiero verde es esta terraza donde probar platos sencillos como ensaladas, tapas, bocadillos, sopas y cremas o disfrutar de un ágape más completo a base de cocina de mercado. Mallorca, 271.

PATIO

Un rincón íntimo, casi escondido, coqueto porque sí. Con una pequeña piscina. Con una barra de donde salen la comida y los cócteles. Los platos que llegan a la mesa son las carnes excelsas de Solomillo y las cuidadas tablas de quesos y embutidos de La Charcutería, dos restaurantes del hotel Alexandra, donde se ubica esta terracita en la que resguardarse del calor bajo la pérgola y los ventiladores. Mallorca, 251.

TRAM TRAM

La terraza interior de Tram Tram, en la parte trasera de este restaurante de Sarrià que antes fue una casa particular, tiene el encanto de lo pequeño. Allí, Isidre Soler, que aprendió de ‘cracks’ como Josep Maria Boix, Fermí Puig, Ferran Adrià y Santi Santamaria, despliega una cocina mediterránea tradicional con alguna que otra técnica de vanguardia, pero sin pasarse, y repostería propia. La terracita es cuca, con escaleritas, macetas, paredes revestidas de vegetación… Todo ello le aporta una atmófera especial a este diminuto espacio que apenas tiene cabida para siete mesas. Major de Sarrià, 121.

TOTORA

El restaurante peruano Totora (antaño llamado Tanta cuando mandaba Gastón Acurio) es bastante grande, aunque su terraza, separada de la sala por una enorme pared de cristal, es algo más pequeña. Un jardín vertical da vida a este espacio donde se degusta cocina peruana fina, menos contundente y más sutil de lo habitual en la gastronomía andina. En su mayoría, recetas marineras del norte de Perú con las que se justifica el nombre del restaurante: los caballitos de totora son pequeñas embarcaciones hechas con juncos por los pescadores de aquella zona. Còrsega, 235.

ROIG ROBÍ

Parece que estás sentado en el patio de tu casa, con el salón abierto de par en par. Pero en tu casa no cuelgan cuadros de Tàpies de las paredes, difícilmente tendrás los árboles que te rodean y por supuesto no cocinarás como lo hacen en Roig Robí, un restaurante que elabora buena gastronomía catalana desde hace tres décadas, las que llevan plantados los árboles de la terraza. Este restaurante es, definitiva, un clásico contemporáneo que hace alta cocina popular: ese ‘capipota’, ese arroz con ‘espardenyes’… Sèneca, 20.

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